La PAU es seria, sí. Tan seria que durante unos días una familia entera puede llegar a hablar en susurros, como si en casa hubiera un opositor a notario o una operación a corazón abierto. Los estudiantes repasan apuntes, calculan notas de corte con precisión quirúrgica y miran el calendario con la misma alegría con la que se mira una citación de Hacienda.
Pero entre tanta tensión conviene recordar algo elemental: el humor también ayuda.
No porque el examen no importe, sino porque importa demasiado. Reírse un poco del drama permite respirar, tomar distancia y recordar que una mala pregunta no define una vida. La PAU mide conocimientos en un momento concreto; no mide la inteligencia entera de nadie, ni su talento, ni su futuro.

Por eso hemos preparado una serie de memes para compartir con esos compañeros que están sufriendo la PAU como si Kant, la sintaxis y las integrales hubieran formado una alianza contra ellos.
Compartir un meme no sube la nota, de acuerdo. Pero baja el agobio, crea complicidad y recuerda que miles de estudiantes están pasando por lo mismo. Y eso, en plena semana de nervios, ya es bastante.
Porque estudiar es obligatorio. Descansar es recomendable. Y reírse un poco, aunque sea entre tema y tema, debería contar como medida de salud pública.
La PAU se prepara con esfuerzo, pero se sobrevive mejor con humor.


















